¿Qué ocurre cuando padres o madres “están ahí” pero en realidad no están, por temas físicos o emocionales?

Muchos niños y niñas viven con sus padres y madres, pero muchas veces se sientes «abandonados», de igual forma, ya que sus progenitores viven presos de sus dolencias físicas y emocionales.

El efecto más inmediato es que el niño/a se siente rechazado.

Tener un padre/madre presente pero ausente produce prácticamente las mismas consecuencias que cuando está ausente por completo.

Porque la vivencia del niño/a es el rechazo constante.

El alimento emocional de un niño/a es sencillo: la presencia y disponibilidad continua de su madre, de su padre, de un adulto amoroso.

Esto es: atención, tiempo de calidad, aceptación, contacto físico, palabras de estima, escucha..

Fuente: demicasaalmundo.com